domingo, 25 de julio de 2010

La tragedia de Sherrod

Esta historia deja bien a las claras el peligro de la pérdida de determinada forma de hacer periodismo, que era la de siempre, y de los miedos de determinados políticos, que tampoco son los de siempre

La persecución de una modesta funcionaria del Departamento de Agricultura de EE UU deja en mal lugar a la prensa, la clase política y al propio Obama

ANTONIO CAÑO - Washington - 24/07/2010
El País

Una desconocida funcionaria del Departamento de Agricultura se ha convertido en la protagonista de una apasionante historia que ha concentrado la atención del país a lo largo de toda la semana y que debería ser recordada eternamente como un ejemplo del daño que la temeridad del periodismo, el oportunismo político y el revanchismo ideológico son capaces de infligir a una sociedad. El caso, en el que solo la propia víctima ha mostrado un comportamiento sensato y humano, constituye una afrenta para toda la élite dirigente.


http://www.elpais.com/articulo/internacional/tragedia/Sherrod/elpepiint/20100724elpepiint_9/Tes

domingo, 4 de julio de 2010

De cómo Franco intentó que los nazis ganaran la Guerra

El historiador Ben Macintyre desvela por primera vez los nombres de los altos mandos del dictador español que pasaron información a Hitler

Aquella mañana de 1943, un pescador de origen portugués descubría el amoratado rostro de un cadáver ataviado con el uniforme propio de los oficiales británicos; flotaba sobre las aguas de la costa de Huelva con un elegante maletín atado a su muñeca.
Como si de un pergamino dentro de una botella se tratara, ese maletín contenía los supuestos planes secretos del Ejército Aliado que dos altos mandos de Franco filtraron al ejército nazi sin saber que el cadáver y los documentos eran en realidad un gancho de la Inteligencia británica para engañar a Hitler. La Operación Mincemeat había comenzado, y la dictadura española mordía el anzuelo intentando con torperza que Hitler ganara la contienda.
Es lo que sostiene el historiador Ben Macintyre en su nuevo libro, Operation Mincemeat, en el que cita por primera vez a destacados militares del régimen franquista que violaron la supuesta neutralidad española para ayudar a la Alemania hitleriana.
El autor sostiene que los dos hombres que cogieron los documentos del supuesto coronoel William Martin (en realidad un mendigo escocés) fueron el coronel José López Barrón Cerruti -destacado policía secreto franquista- y el teniente coronel Ramón Pardo Suárez, miembro del Alto Estado Mayor español.
Según la tesis del libro, los nazis recibieron también la ayuda del almirante Salvador Moreno, ministro de Marina, y de Francisco Gómez Jordana y Souza, ministro de Exteriores, que ayudaron a verificar los documentos en cuestión.

Los altos mandos franquistas trataron de ocultar su actuación. Los documentos fueron fotocopiados en la embajada alemana antes de que técnicos españoles los reintrodujeran en los sobres y volvieran a colocarlos en agua de sal durante 24 horas antes de entregar el cadáver a los británicos.

"Orden directa de Franco"
El historiador Gabriel Cardona, consultado por The Times, cree que la ayuda prestada entonces a los alemanes obedecía a órdenes directas de Franco. "Estoy seguro de que Franco vio esos documentos. Las gentes como Pardo le veneraban como si fuese un dios. Nada ocurría dentro del estamento militar sin su conocimiento", dijo Cardona.

viernes, 4 de junio de 2010

Pensiones...¿demasiado generosas?

VICENÇ NAVARRO

Existe una percepción generalizada en muchos círculos financieros, políticos e incluso mediáticos del país –promovida por pensadores liberales– de que las pensiones públicas de jubilación son demasiado generosas. Así, hemos visto, hace unos días, un documento firmado por cien economistas (muchos de ellos, los mismos que firmaron recientemente otro documento proponiendo que se facilitaran los despidos de los trabajadores) pidiendo que, con el fin de salvar el supuestamente inviable sistema de jubilaciones público, se redujeron tales pensiones públicas, consideradas excesivas. Señalaban como prueba de tal exuberancia que los pensionistas, en el momento de su jubilación, reciben en España una pensión que es equivalente al 88% de los salarios, uno de los porcentajes mayores de la UE-15, el grupo de países de semejante nivel económico al español.
Tal mensaje –que, como era previsible, gozó de gran visibilidad en los medios– suele estar promovido por la banca, que ha estado cuestionando la sostenibilidad de las pensiones públicas desde el momento en que se establecieron, promoviendo el mensaje de que tal sistema de pensiones público es inviable y/o insuficiente. No por casualidad, el documento está patrocinado por una fundación, FEDEA, financiada primordialmente por la banca, deseosa de que se reduzcan las pensiones públicas para aumentar las privadas.
El problema de tal percepción (de que las pensiones públicas de jubilación son excesivas) es que es profundamente erróneo. Y, además, es fácil demostrarlo. Veamos los datos. Los extraigo del capítulo El sistema españolde pensiones en el contexto europeo escrito por una de las investigadoras que más han trabajado en el tema de pensiones a nivel europeo, la profesora Camila Arza, del Programa de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), publicado en el informe La situación social en España, del Observatorio Social de España (colgado aquí).
España se gastó en 2005 en tales pensiones públicas de jubilación sólo el 6,9% del PIB, uno de los porcentajes más bajos de la UE-15, cuyo gasto promedio en tal tipo de pensiones públicas es del 9,4% del PIB. ¿Por qué España se gasta mucho menos que otros países de comparable nivel de desarrollo económico? Una causa podría ser la estructura demográfica, es decir, que España tuviera una menor proporción de la población que fuera anciana. Pero este no es el caso, pues la situación es precisamente la opuesta. España tiene uno de los mayores porcentajes de población por encima de 65 años (16,5%) en la UE-15. Deberíamos gastarnos, pues, más, no menos, de lo que la UE-15 se gasta en pensiones públicas. En realidad, el gasto en pensiones públicas de jubilación por anciano en España es de los más bajos de la UE-15; sólo 9.227 unidades de poder de compra, u.p.c. (euros estandarizados por su poder de compra en países de distinto nivel de vida), comparado con 13.531 en Italia, 13.190 en Suecia, 12.846 en Dinamarca, y así una larga lista de países. Si vemos el porcentaje que estas cantidades significan sobre el salario medio vemos, de nuevo, que España es uno de los más bajos. Este porcentaje, que se llama tasa de reemplazo, es del 65%, más bajo que el promedio de la UE-15, que es del 68%. Mírese como se mire, pues, no puede llegarse a la conclusión de que nos gastamos demasiado en pensiones para los ancianos.
Ahora bien, la Comisión Europea, el Banco Mundial, la OCDE y, cómo no, el Banco de España (todas ellas instituciones de orientación liberal) utilizan el dato de que la tasa dereemplazo (por pensionista) es una de las más altas de la UE y de la OCDE, nada menos que un 88%. Y esta es la cifra que utiliza el manifiesto liberal de los cien economistas. Existen varios problemas con esta cifra, que está claramente hinchada. Los cálculos se basan en una situación ideal de vida laboral ininterrumpida de 40 años, cuando la realidad es muy distinta. El promedio de vida laboral en España es de 35 años (mucho menor en el caso de las mujeres). Es más, los salarios en España son muy bajos, mucho más bajos que en el promedio de la UE-15, lo cual no se debe, como erróneamente se asume, a una menor productividad (ver mi artículo Los salarios en España, Público, 04-03-10), sino a la debilidad de las fuerzas progresistas en España. Puesto que los salarios son bajos, las pensiones son también muy bajas, aunque la tasa de reemplazo aparezca muy elevada. Esta tasa da una idea equivocada de la generosidad de las pensiones en términos comparativos. Estas tasas pueden ser elevadas y en cambio las pensiones pueden ser muy bajas, que es lo que pasa en nuestro país.

Otro error en aquel porcentaje de reemplazo del 88% de salario es que lo que aquellas instituciones –y el manifiesto liberal– definen como salario no es el salario, sino la base de cotización salarial, es decir, que las pensiones no se calculan directamente sobre el salario previo, sino sobre el nivel de cotización del salario, que es una cifra menor. Esta distancia entre salario real y base de cotización se ha ido reduciendo, con lo cual las pensiones han ido mejorando, pero distan todavía mucho de ser equiparables al resto de la UE-15. Es más, las pensiones se incrementan según el índice de inflación (a fin de no disminuir la capacidad adquisitiva de los pensionistas) pero no a base del promedio de nivel salarial, como ocurre en otros países. Y puesto que los salarios crecen, por lo general, más rápido que la inflación, resulta que los pensionistas se quedan más y más atrás, deteriorando su nivel de vida relativo.

Otro hecho que explica que el gasto en pensiones sea bajo es que el porcentaje de población anciana no cubierta por las pensiones públicas financiadas por la Seguridad Social es muy elevado, un 20,6% de la población anciana, la mayoría mujeres, (comparado con sólo un 9% de la UE-15). De estos datos se deriva que no sólo el gasto en pensionistas es muy bajo (más bajo que el promedio de la UE-15), sino que el gasto en todos los ancianos es también muy bajo, lo cual explica el elevado nivel de pobreza entre los ancianos (23,3%, comparado con sólo 1,6% en Holanda, 7,7% en Francia, 11% en Noruega, 12% en Dinamarca…). Ninguno de estos datos aparece en aquel manifiesto liberal (para una crítica detallada, ver www.vnavarro.org).

lunes, 10 de mayo de 2010

Grecia no es la causa principal de la crisis del euro

Vincenç Navarro

La visión que se está transmitiendo, por la mayoría de medios de información en España, sobre la crisis del euro es que esta crisis está causada por el comportamiento irresponsable del gobierno griego, que ha gastado en exceso en su estado del bienestar, creando un déficit y una deuda pública que no son sostenibles y que han generado dudas sobre si el gobierno podrá pagar sus deudas, con lo cual la moneda que utiliza Grecia –el euro- quedará muy afectada. Ejemplo de esta lectura del euro es el artículo de Sala i Martín en La Vanguardia (17.02.10), en el que critica a Grecia (y a otros países de la eurozona mediterránea, incluyendo España) de ser responsables de la crisis de la moneda europea, debido a un excesivo gasto público, derrochado –según él- en exuberantes beneficios sociales y laborales (ver mi artículo “La crisis, ¿qué debería hacerse?” Sistema 05.03.10). En este contexto, aparecen frecuentemente los pensionistas griegos, muchos de los cuales pueden ya jubilarse a la temprana edad de 55 años. De esta lectura se deriva que la solución es que los griegos (así como los españoles, portugueses y otros mediterráneos -aunque incluyen también a Irlanda- inclinados a excesos en sus gastos públicos) se aprieten el cinturón recortando su gasto público y reduciendo sus exuberantes beneficios sociales y laborales, tal como instruyen el Banco Central Europeo (máxima autoridad monetaria de la Eurozona) y el Pacto de Estabilidad.

Hasta aquí el dogma liberal. Veamos ahora los datos. En realidad, la economía griega en los últimos quince años (hasta 2009) había sido altamente exitosa. Su crecimiento económico (medido en el PIB per capita) creció más rápidamente que el promedio de la UE. Es cierto que ahora su déficit es elevado (13% del PIB), y su deuda es también elevada (113%), aunque no mucho más elevada que la deuda que se proyecta para el 2011 para el promedio de los países de la OCDE y mucho menor que la deuda de Japón (192% del PIB). Lo que ha ocurrido en Grecia, y en la mayoría de países de la OCDE, es que la disminución de los ingresos del estado, consecuencia del descenso muy marcado de la actividad económica, ha causado el crecimiento del déficit. Lo que los liberales olvidan es que el problema del déficit se basa más en el déficit de ingresos al estado (impuestos), que en la exuberancia del gasto.

Grecia es un país pequeño (que además tiene un fraude fiscal enorme), y el gobierno conservador anterior prefirió más conseguir dinero de los bancos extranjeros que aumentar los impuestos de la gente más pudiente y así corregir el fraude fiscal. El 95% del dinero que consiguió, vendiendo bonos, fue a bancos europeos. En otras palabras, el 95% de la deuda del estado griego la tienen los bancos europeos (y muy en especial los alemanes). Estos bancos compraron los bonos griegos en masa y a precios muy reducidos. Tiene millones de euros en bonos. Estos bonos los tienen asegurados en lo que se llama Credit Defaults Swaps (CDS); lo cual quiere decir que el aseguramiento de los bonos no se basa en su precio real, sino en un precio ficticio, resultado de la especulación. De ahí las campañas de los bancos y de los hedge funds (fondos de carácter especulativo) a fin de inflar el precio de los bonos que generan un interés exorbitante de un 7% por año. Y se están forrando como consecuencia de ellos. De esto, los liberales ni hablan.

Pero este crecimiento exuberante de los intereses de los bonos lo tiene que pagar el ciudadano griego a base de ajustarse el cinturón. Y ahí está el Pacto de Estabilidad, el instrumento por antonomasia de rectitud monetaria. Lo que al ciudadano griego se le dice es que tiene que ser más austero, vivir con menos transferencias y servicios públicos y reducir sus beneficios sociales y laborales. Todo ello para que se puedan pagar a los bancos sus escandalosamente altos beneficios bancarios, basados en mera especulación. Y los bancos tienen sus propias agencias de certificación (que están en su bolsillo), que catalogan los bonos de los estados según la voluntad de los gobiernos de seguir las instrucciones de los bancos (que se llaman los mercados financieros).

Ahora bien, este descenso del gasto público está creando un enorme problema, pues acentúa más la recesión y dificulta la recuperación en todos los países de la eurozona y no sólo en los países mediterráneos (e Irlanda), sino también en los países centrales, incluida Alemania. La austeridad de gasto público (iniciada ya con las reformas Schroeder) en Alemania, junto con la falta de crecimiento de los salarios en aquel país, hace que la escasa demanda interna esté imposibilitando el estímulo económico necesario para salir de la crisis. De ahí que los círculos liberales y conservadores que gobiernan en Alemania intenten basar la recuperación económica en el crecimiento de las exportaciones. Pero el problema es que la gran mayoría de exportaciones en Alemania (2/3 partes) van a los países de la Eurozona que no están importando por las mismas razones: las prácticas de austeridad (bajada de gasto publico y de salarios), que están imposibilitando que se importen los productos alemanes. De ahí que el comercio alemán y europeo se está paralizando. En realidad, en Irlanda, donde más se han aplicado las recetas de austeridad (al igual que en Lituania), el PIB ha disminuido nada menos que un 8% (en 2009), desembocando aquel país en una profunda recesión. Un tanto igual ocurrirá en Grecia (y puede ocurrir en España si las políticas de austeridad no cambian). El paquete de ayuda de la UE a Grecia que el presidente Zapatero, Presidente de la UE, ha organizado, es una medida necesaria pero profundamente ineficiente, pues la solución a la crisis de Grecia pasa por cambios más profundos de lo que la UE está considerando, pues se necesita un giro de 180º en sus políticas, pasando de políticas liberales a políticas keynesianas de estímulo de la demanda. Cuando se creía que la crisis presente (generada por las políticas liberales) significaría el fin del neoliberalismo, resulta que, paradójicamente, estamos viendo como la mayoría de gobiernos de la UE, alentados por sus instituciones (tanto el BCE como la Comisión Europea y el Consejo Europeo) están reincorporando tales políticas.

Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University.

www.vnavarro.org

miércoles, 5 de mayo de 2010

¿Y si se cerrara la bolsa?...pues no pasaría nada

Os recomiendo un interesante artículo de Frédéric Lordon, aparecido en Le Monde Diplomatique, edición en español de abril; el inconveniente: es de pago. Os dejo la entrada y el link, por si gustáis.
"Fue hace poco más de un año: los Gobiernos socorrían a los bancos a expensas del contribuyente. Misión cumplida. ¿Pero a qué precio? La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) valora en 11,4 billones de dólares la cantidad movilizada para este salvamento. Es decir, 1.676 dólares por cada ser humano...Pero las finanzas no son simplemente un asunto de banqueros. Es también el de los accionistas. Una propuesta podría no gustarles: cerrar la Bolsa."

miércoles, 28 de abril de 2010

De hombres simples y de simples dioses


Como tantas otras veces llegué a él a partir de una película. Primero fue el film de Tony Richardson, que en 1962 encandiló desde las sombras del norte de Inglaterra. Luego fue la novela, extrema y cautivadora con su verdad mascada desde la pura vida de los suburbios: 'La soledad del corredor de fondo', del Alan Sillitoe que nos dejó el lunes 26 de abril de 2010, fue, como 'El Guardián entre el centeno' de Sallinger: un soplo de aire fresco literario en su momento, y una magnífica crónica de ese momento para toda la posteridad.


Además, Silletoe siempre tuvo ese tono descarnado y realista tan de dentelladas a la tierra y a las calles más sinceras, necesitadas y pegadas al drama del obrero inglés de posguerra, que era el drama del obrero de todo un continente recién abatido por la guerra, algo que, desde mi punto de vista, le honra. Ese compromiso, ese retrato conseguido de las incertidumbres y dureza vital de toda una generación apaleada por el sistema: primero como carne de guerra, y luego como carne de insalubres fábricas e inhabitables suburbios del norte inglés: le honran. El dar voz a todo eso con ese renovador modo de entender la literatura inglesa, con esa rabia: le honran, y lo elevan.


"Los problemas de los hombres simples son los problemas de los dioses". Que la tierra te acoja con cariño Alan.

martes, 27 de abril de 2010

Tu nombre suena a destino

Me he consumido antes de empezar
como un cigarro mojado de mal liador
como esas respuestas de asco a las miradas de amor
como esos días enteros que no dejan tregua
o noches amargas amortajantes
me he consumido entre piernas y lastres
entre posos con sumo cuidado de suspiros anhegados
también por la violenta globosfera de tus senos incesantes
me he escurrido por tí porque tu vas cediendo
porque derrites el tiempo desentrancando puertas inertes
y así por tí no se lo que es descansar
sino sólo qué es derramar el tiempo sobre mis hombros
hasta que el almidón se hace inespeso
o sopesar el verdadero calado de tu lengua
porque tiene todo el fulgor de mi vida en su punta;
sólo se eso.

Cuando tu nombre suena a destino
y el tuyo suena a destino divino
es mejor desistir y ponerse a tus pies