La Vanguardia hace una proyección de los últimos datos del CIS y coloca al PSOE ligeramente por encima del PP y a IU como gran beneficiada llegando a 44 escaños y siendo la opción más votada en Asturias. La noticia en cambio debería ser la enorme abstención que, de confirmarse, serían un varapalo serio para el soporte ciudadano del Estado de la Transición. Poco fiable proyección.
martes, 13 de agosto de 2013
lunes, 5 de agosto de 2013
domingo, 4 de agosto de 2013
Hitler no ganó las elecciones, las perdió (o se la hicieron perder) la izquierda
La últimas elecciones "democráticas" de la República de Weimar fueron, en realidad, el 6 de noviembre de 1932. En el contexto de una Alemania sumida en un caos político y económico sin precedentes (sólo durante la I Guerra Mundial la situación llego a ser socialmente más problemática), la representación parlamentaria quedó tal y como expongo a continuación:
Nacionalsocialistas: 196
Partido Socialdemócrata: 121
Partido Comunista: 100
Centro Católico: 70
Partido Popular Nacionalista Alemán: 51
Partido Popular Bávaro: 20
Grupúsculos: 12
Partido Popular: 11
Partido Democrático Alemán: 2
Partido Económico: 1
El partido de Hitler obtuvo el 30% de los 584 escaños del Reichstag. La suma de escaños de los 2 grupos más votados por debajo de ellos, de izquierdas, hubiera sido suficiente para relegarlos a la oposición al menos en la elaboración de una propuesta de Presidencia del Parlamento. La izquierda ganó la batalla a los nacionalsocialistas y Hitler no debería de haber ocupado esa jefatura.
En última instancia, el Presidente de la República decidió que sería Hitler el que presidiese el Parlamento, y con él al frente del Reischstag, en las elecciones de marzo de 1933, el NSDAP sí que arrasó electoralmente: 288 diputados vs. a 200 de las opciones izquierdistas. Las condiciones de esas elecciones, según todas las crónicas, no parecen excesivamente "democráticas": atentados, palizas a candidatos izquierdistas, quema de sedes de los partidos comunista y socialista, etc. Finalmente Hitler ascendió a Canciller el 30 de noviembre de 1933, pero por decreto.
Bajo mi punto de vista son tres factores, antes que la aclamación popular, los que produjeron el ascenso al poder, poder ejecutivo, el definitivo, de este nefasto personaje: 1) La evidente connivencia de los poderes fácticos germanos (todos y a todos los niveles, ya que las excepciones confirmarían la regla en este caso) y la oligarquía económica alemana con los postulados de Hitler ante el posible ascenso de la izquierda, netamente socialista en aquél caso 2) La falta de entendimiento nítido de la izquierda 3) El uso de unas formas, gruesas y populistas, que no dejaban ver del todo el fondo de una ideología perversa, o, lo que es más preocupante, la falta de esa ideología, oculta tras artificios viscerales y mediáticos (propaganda, en aquella época).
Espero que no caigamos en las mismas trampas, toda vez que el escenario parece replicar sombríamente algunas de aquellas mismas circunstancias. Y a colación de esto: ¿ignora alguien hoy en día que el PP ya tiene previsto su plan B y hasta C?
viernes, 2 de agosto de 2013
El tiempo que nos ve nacer
La estela de aquellos momentos que nos han visto aparecer: aquí y ahora, nos relata nuestra existencia fuera de método o alquimia, influye en cómo somos, cómo pensamos, cómo queremos vivir... El tiempo como moldeador de nuestra sicología, personal y colectiva.
Cuando la semana pasada Concha Caballero hablaba de la idiosincrasia política andaluza, en la Escuela de Verano de Izquierda Abierta, resultando que es de izquierdas, mayoritariamente al menos, nuestra forma de sentir políticamente, enunció un buen número de experiencias colectivas andaluzas que, desde lo antropológico y cultural y hasta lo político, fundamentaban ese "sentido" y sensibilidad andaluces.
Pero no abordó algo que considero esencial para describir, y puede que explicar, parte de ese sentido andaluz de lo público: nuestra relación con el tiempo, nuestra relación con el tiempo como pueblo.
Como sociedad milenaria y agrícola de la cuenca mediterránea pervive en nuestro uso y relación con el "tiempo" una concepción irrevocable y eminentemente cíclica de los procesos vitales; y como sociedad inserta en un Estado de Europa occidental en el que, aunque con grandes asimetrías, la industrialización capitalista comenzó ya hace siglo y medio, también compartimos ese concepto lineal, acumulativo y progresivo del tiempo, tan propio de las sociedades capitalistas clásicas... Pero ni uno ni otro.
Andalucía, como producto de la mezcla de varios espacios culturales en los que no nos hemos terminado de posicionar (excepto siempre con respecto a nosotros mismos); ni tampoco nunca por completo nos han podido subyugar eliminando nuestras señas y rasgos de relación social o con el entorno; Andalucía, como pueblo en continua evolución cultural y antropológica (¿qué tiene que ver la Andalucía de hoy con la de hace 30 años?)... tiene un concepto y una relación con el tiempo absolutamente característicos dentro de nuestro entorno (similar a la de otros pueblos mediterráneos e iberoamericanos como es obvio).
El tiempo aquí es líquido, se escapa, se diluye, corre por veredas hasta sumirse y desaparecer... el tiempo aquí se mide al vivirlo, existe con entidad propia, es inaprensible, no se intenta comprender o someter, está por encima, por debajo, circula por nuestras venas... el tiempo está en todas partes sin existir, o quizás precisamente por eso, por existir, SIN MÁS, todo es tiempo y ya, de modo que su conteo no es mercancía, su paso no es sometimiento... El tiempo se mide y se tiene en cuenta, claro que sí, pero es nuestro aliado, y no el marchamo de nuestra esclavitud, nunca termina de perder su naturalidad.
Y creo que esa característica relación con el tiempo tiene bastante que ver con que Andalucía no haya caído del todo en las voraces fauces del capitalismo neoliberal, y de su pensamiento único, que es el que más rabiosamente ha troceado, empaquetado, vendido y sometido con urgencia ese tiempo, para que él nos someta también a nosotros en una perversa relación de amor-odio (y mercadear también con todo lo que mide, como la juventud y vejez, las tendencias y moda, las noticias...).
Una reflexión del compañero Blas Rueda de Izquierda Abierta Andalucía es la que me ha animado a escribir este comentario, tras seis meses sin alimentar el blog... Curioso concepto del tiempo el mío ;)
martes, 12 de febrero de 2013
Algunos apuntes sobre la decisión del PP de tramitar la ILP sobre desahucios
El PP rectifica y admite el debate de la ILP para rebajar la tensión social. Seis apuntes:
1º A todos los imposibilistas que abogan por no moverse ante las circunstancias y dificultad de cambiar las sinergias del Gobierno, les digo que al menos dejéis que aquellos que creemos que es posible cambiar algo lo sigamos intentando: es en beneficio de la inmensa mayoría;
2º El PP permite que se tramite y por lo tanto que se debata la Iniciativa Legislativa Popular pero no dice que sí a la dación en pago, esa sería la segunda batalla (y batalla esencial) de esta pequeña y particular lucha social;
3º El PP lo hace, entre otras cosas, tras el suicidio de dos ancianos en Mallorca al recibir la notificación de desahucio;
4º El PSOE pide perdón por no haber modificado esas leyes en 8 años de mandato, los últimos 3 en pleno fragor de la crisis económica y con sus consecuencias ya siendo sufridas por amplias capas sociales;
5º Que estemos hablando, y sea el tema candente, de la tramitación o no de una ILP con más de 1,4 millones de firmas de ciudadanos es francamente lamentable;
6º A los políticos, execrable Pujalte entre ellos, y a los vociferantes transmisores de las decisiones y designios de la ultra-liberal derecha hispana, mal llamados periodistas, (que hemos tenido que sufrir durante toda la mañana en la miríada de medios que pueblan España y están en su poder), les pediría el decoro que otorga la decencia de desdecirse de algunas de las barbaridades a las que hemos tenido que asistir hoy: sois un problema para la convivencia de la mayoría justa e igualitaria de este país por vuestra pleitesía al poder y absoluta falta de auto-crítica o crítica sin más.
El PP admitirá la tramitación de la ILP sobre desahucios
1º A todos los imposibilistas que abogan por no moverse ante las circunstancias y dificultad de cambiar las sinergias del Gobierno, les digo que al menos dejéis que aquellos que creemos que es posible cambiar algo lo sigamos intentando: es en beneficio de la inmensa mayoría;
2º El PP permite que se tramite y por lo tanto que se debata la Iniciativa Legislativa Popular pero no dice que sí a la dación en pago, esa sería la segunda batalla (y batalla esencial) de esta pequeña y particular lucha social;
3º El PP lo hace, entre otras cosas, tras el suicidio de dos ancianos en Mallorca al recibir la notificación de desahucio;
4º El PSOE pide perdón por no haber modificado esas leyes en 8 años de mandato, los últimos 3 en pleno fragor de la crisis económica y con sus consecuencias ya siendo sufridas por amplias capas sociales;
5º Que estemos hablando, y sea el tema candente, de la tramitación o no de una ILP con más de 1,4 millones de firmas de ciudadanos es francamente lamentable;
6º A los políticos, execrable Pujalte entre ellos, y a los vociferantes transmisores de las decisiones y designios de la ultra-liberal derecha hispana, mal llamados periodistas, (que hemos tenido que sufrir durante toda la mañana en la miríada de medios que pueblan España y están en su poder), les pediría el decoro que otorga la decencia de desdecirse de algunas de las barbaridades a las que hemos tenido que asistir hoy: sois un problema para la convivencia de la mayoría justa e igualitaria de este país por vuestra pleitesía al poder y absoluta falta de auto-crítica o crítica sin más.
El PP admitirá la tramitación de la ILP sobre desahucios
viernes, 1 de febrero de 2013
De Madrid al suelo: sobre la necesidad de refundar el Estado
Al
llegar el mundo daba vueltas y pasaba todo lo conocido por el hueco de una
tuerca mohosa. Al llegar la bruma acompaña la mañana, pero la oscuridad del
alma es tan espesa que cae y destroza la carne y el pensamiento. Ese frío que
puede tumbar a un hombre hoy es la patética metáfora de un Estado a punto de
colapsar, y no económicamente, y no materialmente, sino espiritual y
moralmente.
La
brisa que te hiela la garganta. Tras café y charla mañanera en Sevilla, y almuerzo en Córdoba, con dos de esos maestros políticos que he tenido la suerte de conocer, el tren vespertino te sirve para recapacitar: millones de euros en Suiza y una amnistía fiscal que prima el
dinero negro y la sinvergonzonería; la cúpula del partido en el poder
repartiéndose sobres de dinero desde hace 15 años: ¿a cambio de qué? ¿quiénes
pagaban?; la misma cúpula, el mismo partido, con sus mismos próceres y medios
de intoxicación llenando la boca de grandes frases huecas (aún hoy, qué
patético) contra la corrupción: de otros se entiende; la podredumbre hecha
cínica materia de marketing.
La
Constitución, intocable en lo Federal, se reforma exactamente para limitar el
gasto social, sin preguntarle al pueblo que la ascendió como norma esencial;
los partidos que se presentan a las elecciones incumplen sus programas
electorales porque no hacen lo que prometieron o incluso justo lo contrario de
lo que preconizaban: la soberanía popular mancillada, cercenada, violada,
sustituida por los mandatos de grandes corporaciones y organizaciones-internacionales-financieras-no electas, no democráticas, no fiscalizadas. Parece slam, pero es un verso de negra muerte para muchos.
La
Casa Real manchada, con las manos llenas de mierda y haciendo escrupulosos
mohines de rechazo que apestan al resto de la sociedad… El secretario de las
infantas, el duque de las manos sucias, al monarca intercediendo para sus
amiguetes… La casa real.
Y
mientras 6.000.000 de parados; el 65% de los jóvenes; muchas familias con todos
sus miembros en paro desde hace más de dos años; la pobreza de nuestros hijos y
la corrupción del PP (o del PSOE), son las mismas cosas. Mientras se recortan
los mecanismos de emancipación e igualdad que los Estados sociales preveían:
menos y peor educación pública; menos y peor sanidad pública; menos y peor
políticas sociales… Peores y cada vez más expeditivas condiciones laborales.
Yo
no aguanto más. Nadie aguanta más. El suelo bajo nuestros pies es el techo de
las aspiraciones de emancipación y bienestar de todo un país, de varias
generaciones de incrédulos españoles que lagrimean murmullando “¿cómo coño es
posible tal cantidad de mierda e indecencia?”; no estamos pisando ese suelo:
estamos a cuatro metros de lodo bajo él. Yo no aguanto más. Nadie aguanta más.
La
derecha empieza con su retahíla de ladridos cuyo ruido y supuestas víctimas
propiciatorias pretenden que nada cambie estructuralmente, que nadie se mueva
demasiado (transición, ese gran concepto político ahora desvirtuado por
completo).
Los ciudadanos esperan dimisiones en masa, graves voces internas que pidan responsabilidades, bajas en la militancia de decenas de miles de miembros del Partido Popular. Pero no se producen. Los ciudadanos esperan detenciones y registros masivos en la sede del PP, pero los furgones policiales que cuantiosamente llegan a Génova miran hacia fuera: defienden los despachos. Ya llegará la justicia (eso esperamos, si no llega será el fin de la seudo-democracia-española-moderna). Los ciudadanos esperan.
Los ciudadanos esperan dimisiones en masa, graves voces internas que pidan responsabilidades, bajas en la militancia de decenas de miles de miembros del Partido Popular. Pero no se producen. Los ciudadanos esperan detenciones y registros masivos en la sede del PP, pero los furgones policiales que cuantiosamente llegan a Génova miran hacia fuera: defienden los despachos. Ya llegará la justicia (eso esperamos, si no llega será el fin de la seudo-democracia-española-moderna). Los ciudadanos esperan.
¿Y
la izquierda? Debemos pedir un proceso constituyente: la sociedad merece un
nuevo sistema. 30 años han servido para que el egoísmo más simplón y peligroso
del neoliberalismo salvaje se haya hecho un hueco esencial en las mentes y
corazones de millones de españoles: hay que estirparlo. Nada de regeneración,
se regenera el tejido sano: transformación.
Re-organizarnos
con nuevas instituciones que respondan a las necesidades políticas de la nueva
sociedad: radicalmente democráticas, transparentes y participativas. Una nueva Carta Magna que acomode a las federaciones en el seno de un Estado justo y
redistributivo. Un Estado social que ayude a la mayoría de los ciudadanos
frente a los abusos del capitalismo salvaje o la desmedida codicia del sistema
financiero y seudo-político español.
Una República,
donde todos los españoles y españolas seamos exactamente iguales ante la Ley y
la Ley sea exactamente la expresión de los valores más nobles de la sociedad;
la expresión de las necesidades de la mayoría social.
Una
República, la III, que sea Federal, Social y Democrática. Es la única forma de
construir un nuevo Estado, levantarnos del suelo, y recuperar la ilusión y la
decencia de nuestra democracia. Es la única forma que se me ocurre para poder seguir adelante sin definitivamente dejar de intentarlo... Triste.
miércoles, 16 de enero de 2013
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