martes, 12 de febrero de 2013

Algunos apuntes sobre la decisión del PP de tramitar la ILP sobre desahucios

El PP rectifica y admite el debate de la ILP para rebajar la tensión social. Seis apuntes:

1º A todos los imposibilistas que abogan por no moverse ante las circunstancias y dificultad de cambiar las sinergias del Gobierno, les digo que al menos dejéis que aquellos que creemos que es posible cambiar algo lo sigamos intentando: es en beneficio de la inmensa mayoría;

2º El PP permite que se tramite y por lo tanto que se debata la Iniciativa Legislativa Popular pero no dice que sí a la dación en pago, esa sería la segunda batalla (y batalla esencial) de esta pequeña y particular lucha social;

3º El PP lo hace, entre otras cosas, tras el suicidio de dos ancianos en Mallorca al recibir la notificación de desahucio;

4º El PSOE pide perdón por no haber modificado esas leyes en 8 años de mandato, los últimos 3 en pleno fragor de la crisis económica y con sus consecuencias ya siendo sufridas por amplias capas sociales;

5º Que estemos hablando, y sea el tema candente, de la tramitación o no de una ILP con más de 1,4 millones de firmas de ciudadanos es francamente lamentable;

6º A los políticos, execrable Pujalte entre ellos, y a los vociferantes transmisores de las decisiones y designios de la ultra-liberal derecha hispana, mal llamados periodistas, (que hemos tenido que sufrir durante toda la mañana en la miríada de medios que pueblan España y están en su poder), les pediría el decoro que otorga la decencia de desdecirse de algunas de las barbaridades a las que hemos tenido que asistir hoy: sois un problema para la convivencia de la mayoría justa e igualitaria de este país por vuestra pleitesía al poder y absoluta falta de auto-crítica o crítica sin más.

El PP admitirá la tramitación de la ILP sobre desahucios

viernes, 1 de febrero de 2013

De Madrid al suelo: sobre la necesidad de refundar el Estado




Al llegar el mundo daba vueltas y pasaba todo lo conocido por el hueco de una tuerca mohosa. Al llegar la bruma acompaña la mañana, pero la oscuridad del alma es tan espesa que cae y destroza la carne y el pensamiento. Ese frío que puede tumbar a un hombre hoy es la patética metáfora de un Estado a punto de colapsar, y no económicamente, y no materialmente, sino espiritual y moralmente.

La brisa que te hiela la garganta. Tras café y charla mañanera en Sevilla, y almuerzo en Córdoba, con dos de esos maestros políticos que he tenido la suerte de conocer, el tren vespertino te sirve para recapacitar: millones de euros en Suiza y una amnistía fiscal que prima el dinero negro y la sinvergonzonería; la cúpula del partido en el poder repartiéndose sobres de dinero desde hace 15 años: ¿a cambio de qué? ¿quiénes pagaban?; la misma cúpula, el mismo partido, con sus mismos próceres y medios de intoxicación llenando la boca de grandes frases huecas (aún hoy, qué patético) contra la corrupción: de otros se entiende; la podredumbre hecha cínica materia de marketing.

La Constitución, intocable en lo Federal, se reforma exactamente para limitar el gasto social, sin preguntarle al pueblo que la ascendió como norma esencial; los partidos que se presentan a las elecciones incumplen sus programas electorales porque no hacen lo que prometieron o incluso justo lo contrario de lo que preconizaban: la soberanía popular mancillada, cercenada, violada, sustituida por los mandatos de grandes corporaciones y organizaciones-internacionales-financieras-no electas, no democráticas, no fiscalizadas. Parece slam, pero es un verso de negra muerte para muchos.

La Casa Real manchada, con las manos llenas de mierda y haciendo escrupulosos mohines de rechazo que apestan al resto de la sociedad… El secretario de las infantas, el duque de las manos sucias, al monarca intercediendo para sus amiguetes… La casa real.

Y mientras 6.000.000 de parados; el 65% de los jóvenes; muchas familias con todos sus miembros en paro desde hace más de dos años; la pobreza de nuestros hijos y la corrupción del PP (o del PSOE), son las mismas cosas. Mientras se recortan los mecanismos de emancipación e igualdad que los Estados sociales preveían: menos y peor educación pública; menos y peor sanidad pública; menos y peor políticas sociales… Peores y cada vez más expeditivas condiciones laborales. 

Yo no aguanto más. Nadie aguanta más. El suelo bajo nuestros pies es el techo de las aspiraciones de emancipación y bienestar de todo un país, de varias generaciones de incrédulos españoles que lagrimean murmullando “¿cómo coño es posible tal cantidad de mierda e indecencia?”; no estamos pisando ese suelo: estamos a cuatro metros de lodo bajo él. Yo no aguanto más. Nadie aguanta más.

La derecha empieza con su retahíla de ladridos cuyo ruido y supuestas víctimas propiciatorias pretenden que nada cambie estructuralmente, que nadie se mueva demasiado (transición, ese gran concepto político ahora desvirtuado por completo).

Los ciudadanos esperan dimisiones en masa, graves voces internas que pidan responsabilidades, bajas en la militancia de decenas de miles de miembros del Partido Popular. Pero no se producen. Los ciudadanos esperan detenciones y registros masivos en la sede del PP, pero los furgones policiales que cuantiosamente llegan a Génova miran hacia fuera: defienden los despachos. Ya llegará la justicia (eso esperamos, si no llega será el fin de la seudo-democracia-española-moderna). Los ciudadanos esperan.



¿Y la izquierda? Debemos pedir un proceso constituyente: la sociedad merece un nuevo sistema. 30 años han servido para que el egoísmo más simplón y peligroso del neoliberalismo salvaje se haya hecho un hueco esencial en las mentes y corazones de millones de españoles: hay que estirparlo. Nada de regeneración, se regenera el tejido sano: transformación.

Re-organizarnos con nuevas instituciones que respondan a las necesidades políticas de la nueva sociedad: radicalmente democráticas, transparentes y participativas. Una nueva Carta Magna que acomode a las federaciones en el seno de un Estado justo y redistributivo. Un Estado social que ayude a la mayoría de los ciudadanos frente a los abusos del capitalismo salvaje o la desmedida codicia del sistema financiero y seudo-político español.

Una República, donde todos los españoles y españolas seamos exactamente iguales ante la Ley y la Ley sea exactamente la expresión de los valores más nobles de la sociedad; la expresión de las necesidades de la mayoría social.

Una República, la III, que sea Federal, Social y Democrática. Es la única forma de construir un nuevo Estado, levantarnos del suelo, y recuperar la ilusión y la decencia de nuestra democracia. Es la única forma que se me ocurre para poder seguir adelante sin definitivamente dejar de intentarlo... Triste.

martes, 8 de enero de 2013

Con el debido respeto (artículo de Ruth Toledano sobre la generación de la Transición)

Con motivo del 75 cumpleaños de Juan Carlos de Borbón, la televisión pública española trató, supuestamente, de agasajar al monarca con un programa panegírico que falló de forma estrepitosa (ya se sabe que, con frecuencia, los sonidos del silencio son más estruendosos que los de la algarabía; se sabe que el volumen de la nada suele ser más evidente que el de cualquier contenido). No extraña que la intentona fuera fallida, pues es lo que pasa cuando lo que se hace persigue un objetivo distinto al anunciado: no era una fiesta de cumpleaños, sino el aprovechar, a la desesperada, la circunstancia del aniversario para generar unos réditos ya imposibles: la defensa a ultranza de la Corona, su inútil acercamiento a un pueblo que nunca la quiso o ya no la quiere, no se la cree.





domingo, 6 de enero de 2013

No ser rehenes de la unidad (una reflexión sobre la X Asamblea de IU)




Contexto: polígono post-industrial con naves vacías y vallas en blanco: muestra la decadencia de nuestro sistema económico; mastodóntico hotel venido a menos, lleno de antigüedades kitsch de difícil gusto (y no me refiero a ninguno de los dirigentes de IU… ¿o sí?): el signo más beligerante contra nuestra propia esencia: ¿qué diablos hacemos allí, a 18 años luz de los foros de la izquierda social y justo unos días antes del fin del mundo (convencido de que la profecía maya se refería a Aguirre y la furia del dios dinero)?

Una lista unitaria no es usual en Izquierda Unida. Votar por amplia mayoría el balance de gestión y que el nuevo coordinador sea aprobado por unanimidad del nuevo Consejo tampoco lo ha sido. En cambio todos los que estuvimos allí, en esa votación, ratificamos esa unanimidad.

Ahora bien, esa unanimidad alcanzada no debe ni puede ser una carta en blanco: el actual Coordinador tiene uno de los mayores consensos internos de la historia de IU, fruto de la generosidad de todos los partidos y corrientes y de la amabilidad de todos los militantes. Esa unanimidad no es condicional, pero se otorga para algo: para ver resultados de integración y amplitud, en lo interno, y también en nuestra relación con la sociedad un mayor calado en nuestras propuestas.

Como militantes es nuestro deber exigir un buen rumbo; como votantes es nuestro deseo que IU, con Cayo al frente pero todos y todas los demás detrás, concrete la propuesta de cambio y crezca, crezca hasta ser alternativa real

Que se proclame que IU es la Syriza española ahora parece dejar bastante claro que, independientemente de que lo sea o no, se asume que antes no lo era, no lo fue; de lo cuál no nos cabe la menor duda: los procesos de integración de la izquierda social dentro-en-con-junto a IU, no han sido suficientes ni suficientemente sinceros en los últimos tiempos (¿recordáis esa Refundación perdida? Todavía hubo despistados en la anterior Asamblea andaluza que defendían ese proceso de cartón piedra como éxito); y la prueba de que no somos la Syriza española también es el diferente grado de apoyo electoral tenido en ambos países, con escaso margen de tiempo entre las dos convocatorias electorales nacionales.

Que se asuma que ahora lo es, desde un punto de vista conciliador (somos optimistas), supone que se tiene claro que se debe tender hacia una Syriza española y que tenemos los mimbres y la convicción para concitarla; desde un punto de vista más pueril, supondría que se da por hallada, definida y aún que ya somos esa misma Syriza que proclamamos, lo cuál será el primer paso para, ufanos, no buscarla de veras. Esperemos lo contrario, esperemos lo primero.

Lo que vengo a decir con todo esto es que esas unanimidad y unidad se otorgan para que el trabajo diario vaya demostrando todo lo que nos hemos esforzado que recojan los documentos, y aún se vaya más allá (aportaciones esenciales de Izquierda Abierta en pos de las listas abiertas y procesos democráticos internos no fueron asumidas), y por fin se cree el verdadero Frente Amplio que desde IAb ofrecemos como modelo y como vía para transformar esta sociedad.

Lo que hicimos allí, más allá del debate político, algo intensos y farragosos en ocasiones (algún tic autoritario sería bueno que revisara más de uno), lo que hicimos digo, es ser y estar, “rehenes de la unidad” y sufriendo un extraño y placentero Síndrome de Estocolmo, para que IU sepa ser alternativa, para dar una oportunidad. Muchos lo entendemos así.

Ok; todo salió bien, ahora a ver resultados de integración, de trabajo transversal, de creación política concreta, de movilización social, de compromiso y trabajo institucional también. Ahora a trabajar bien y a sacar el 20-25% de respaldo electoral en las próximas elecciones; ahora a transformar de una vez esta sociedad convertida en jungla; ahora a fijarnos de verdad los objetivos comunes que compartimos millones de votantes españoles: desterrar las políticas de derechas del PP y del actual PSOE.

*El dirigente de IU que no entienda el sentido de este artículo no entiende el sentir de gran parte de nuestra militancia. 

martes, 25 de diciembre de 2012

Brevísimos datos que conocer (gracias a Ángel de la Cruz)


España tiene el gasto público social por habitante más bajo de la UE-15, pero hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Los ingresos derivados del IRPF en España, desde el 2006 hasta el año 2011, crecieron un 6%, de 64.638 millones de euros a 68.557 millones. Los ingresos al Estado derivados de la carga impositiva sobre el capital han bajado el -68%, de 41.675 millones de € a 13.383 millones. El impuesto al capital, que en 2006 representaba el 23% de todos los impuestos, hoy representa sólo el 8%. Las rentas del capital de las enormes empresas multinacionales (en teoría el 35%, bajado más tarde a 30%), representan sólo el 5%. El resto de empresas que no son multinacionales y facturan menos de 10 millones de €, pagan el 15%, tres veces más que las multinacionales. Durante la crisis, el capital declaró 851.933 millones de €, pero sólo tributó 101.421 millones, es decir, un 11,9% (en vez del 28,5%)...

Resto del artículo del blog "Cincuenta y tres días"